jueves, 12 de julio de 2007

CRONICA FRANKFURT (TOMAS)

- ¿Español? ¿Español?
- Si...
- Aló Tomas. Felicidades.
- Gracias
- ¿Cómo tu estar?
- Cansado pero bien
- Yo voy te acompañar hasta Athlets garden
- Estoy bien, no es necesario...
- Yo voy te acompañar no preocupes

Me puso la mano tras la espalda y me ayudó a empujar esas piernas que parecian pesar varias toneladas.

Once horas y siete minutos tardé en oir esa voz celestial, de una chica de la que no recuerdo ni como era; no se si era alta o baja, rubia o morena, como la de tantos otros que me jaleaban, gritaban y animaban hacia lo que hacia tantos meses que deseaba...ser finisher.

Once horas y siete minutos desde que oí el “Start up” de la salida; esos fuegos artificiales, ese vuelco en el estómago que te provoca el miedo de ver a dos mil seiscientos triatletas a tu lado, con un mismo objetivo, y con la angustia de recordar lo mal que lo habia pasado en el agua en Lisboa, donde más que natación lidié durante bastantes minutos en una continua lucha grecorromana, en la que en algún momento estuvo a punto de hacerme desistir.

Era un respeto reverencial el que sentia ante la magnitud de la situación, es sin duda algo difícil de narrar; una riada de gente bajando por la alfombra hacia el agua, todos casi de un negro sepulcral, apenas puedes ver el horizonte hasta que ves el lago, o más bien lo que intuyes que es el lago, ya que la cantidad de que gente que hay en el casi te impide ver el color del agua.

Solo el verde de los gorros, solo miradas perdidas, solo buscas la luz de los ojos de alguno de tus compañeros.

Desgraciadamente, mi marcha hacia el lago desde la posición de la transición la hicimos Juan y yo en solitario, ya que nos fue imposible encontrar al resto del grupo entre tanta gente, y como hermanos fuimos caminando bien juntos...

- hostia Juan, has visto esto?
- Joder, que pasada...
- Donde estan los otros? Ves a alguien?
- Ni puta idea
- Vamos a colocarnos bien

Ese momento lo habia vivido decenas de veces en los dias anteriores, con la unica e importante diferencia, que en esos dias anteriores tenia a mi almohada como compañera. Pero sabia lo que tenia que hacer, o más bien lo que no hacer. No soy un buen nadador, de hecho en Diciembre, no era capaz de nadar 25 metros seguidos, y la experiencia en las aguas de Portugal no fueron el mejor bautizo, por lo que tenia claro que mi batalla no se hallaba en la natación. Sabia que debia ser inteligente, sabia que no podia derrochar fuerzas inútiles ni de carácter físico ni de carácter mental, por lo que debia colocarme donde pudiera nadar tranquilo si eso era posible entre tantisima gente.

- Ven Juan, vamos a la derecha
- Vamos

Nos colocamos a la derecha, cerca de las boyas que delimitaban el limite maximo de la derecha, y allí empezaron a fallar los planes; habia muchisima gente por delante nuestro, a nuestro lado, por nuestras espaldas.

- que hacemos? Ves a alguien? Aquí nos van a pegar de hostias hasta en el carnet de identidad
- (silencio)

De repente un grito por nuestra derecha

- Ehhh Juan ehhh Tomas

El padre de Xavi Maya nos habia visto

- estan todos por ahí delante...
- Gracias, aquí estamos bien...

Quien éra el valiente que se atrevia a falta de unos minutos para la salida a buscar a sus compañeros. Era una batalla perdida de antemano y quedaba una guerra por decidir.

Cuanto eche en falta en esos minutos los animos del grupo, cuanto eche en falta en esos momentos la sonrisa de Monica, cuanto eche en falta en ese momento a nuestros queridos supporters que fueron nuestra alma hasta el final. Por suerte tenia allí a Juan y el (supongo) me tenia a mi.

PUMMMMMMM!!!!!!

Casi a traición se rompió aquel momento eterno. Pistoletazo de salida cuya munición pareció atravesarme las visceras....Solo recuerdo un profundo silenció. El mundo se paró ante mi. Como es posible tanta soledad entre tanta gente?

El mundo de verdes gorros de baño se tornó blanca espuma de las brazadas, unos segundos más, hasta encontrar los ojos de Juan, impasible a mi lado

- Vamos?
- Vamos....
- Suerte!!!!!

Metimos la cabeza en el agua y empezamos a nadar...

Sin duda lo que escribo en nada se parece a la realidad de lo que sucedió, pero fue lo que yo viví.

Tras ver el video de la competición vi que el griterio era ensordecedor; gente gritando, petardos al cielo, decibelios de musica en su mas alta expresión, ruido de helicópteros...pero para mi todo fue silencio.

Once horas y siete minutos de IM te enseñan que es un deporte de soledad, de tu cuerpo contra tu reto, de tus metas y tus objetivos, y que estos son solo tuyos, nadas solo, pedaleas solo y corres solo. Pocos deportes hacen esta excelencia de la individualidad. Pocos deportes convierten un reto o un logro en algo tan personal, tan unico.

- Es Tomas, es Tomas, es Tomas.... Tomasssssssss.....Tomassssssss

El cienago de los pies al pisar la primera de las salidas del agua no me impidió oir a nuestras particulares animadoras, que saltabn y gritaban al haberme reconocido entre la multitud.

- vas super bien, vas muy bien


Y mirada hacia el reloj, unos 43 minutos en los primeros 2200 metros metros, era posible? Ni en el mejor de los sueños pensaba tener un parcial tan bueno. Y a seguir hasta el final.

Acabé en 1,14. Tiempazo para mis pretensiones.

Nadé durante todo el trayecto sin incidencias, con un ritmo constante, sin buscar la cuerda, rodeando todos los peligros (y haciendo muchos mas metros evidentemente), levantando la cabeza y ver hacia donde tenia que nadar los proximos 25 metros sin tener en cuenta si era el camino más rápido hacia las boyas. Y me salio bien. Ni un golpe, ni un susto, solo nadar y nadar, lo mejor que podia y sabia hacer para cubrir esos 3,8 kilometros de agua.

Sali del agua resucitado. Dejé en el fondo de aquel lago todas las angustias que me habian rondado por la cabeza durante los dias anteriores a la prueba.

Y corriendo hacia la bicicleta, quitandome desesperadamente el traje de agua, como si todo dependiese de un minuto, como si el hecho de haber hecho una excelente fase en el agua me obligase a no tirar por la borda dicho esfuerzo en una mala transición.

- Ey Gus....venga ánimo

Alli estaba el gran Gus, ataviandose para la dura batalla de la bicicleta.

Y yo seguia corrienda hacia mi bicicleta. Rapida transición y a dar pedales.

Comer y beber.
Comer y beber.
Comer y beber.

Lo habia oido tantas veces que sabia perfectamente lo que tenia que hacer, no podia fallar en eso. Podia pinchar, podia caer, podia pasarme cualquier cosa, pero jamas fallar en la alimentación.

En los dias de antes de la competición, cada uno de nosostros tenia sus propias neuras: unos la presión de las ruedas de la bici, otros la indumentaria...yo entregue mi reino por un bocata de jamón.

No fue facil encontrar en Frankfurt un supermercado para conseguir pan y lago de embutido, y solo hasta el dia de antes lo conseguí. Pan de molde y un delicioso jamón, fueron objeto de mis tres bocatas, de mi futuro sustenta en la bicicleta...de mi salvación. Estaba convencido de que necesitaba eso para rendir bien y lo conseguí.

Cuatro bidones de agua, un litro y medio de gatorade, una coca cola, y algo de otra bebida isotonica completaron mi hidratación en el circuito de la bicicleta. Suficiente no?
Sin duda llevaba la bici con sobrepeso, pero la seguridad de no pasar sed y hambre compensaba con creces dicho handicap.

Y empezaron a caer los kilómetros (que no eran pocos) y a adelantar a gente, y a disfrutar del entorno.

Miles de personas animando eufusivamente, haciendote sentir un profesional ( o al menos eso es lo que creo que sienten, no Luis?).


Poco a poco empecé a notar unos bultitos en la parte de atrás de las costillas...que se iban haciendo cada vez más grandes....hasta que me di cuenta de que me estaban saliendo alas...si si alas, las piernas danzaban solas, el viento parecia soplar siempre a favor, y la gente con sus gritos de ánimo te hacian perder la sensación de grávidez.

Jamás pensé que cruzar el infierno fuese tan agradable. El temido “Hell” una corta subida de paves terrorifica se plantó ante mi con insolencia tras una curva ciega a la izquierda. Gente gritando con pasión, culotte arriba y a pedalear como nunca. Hasta las ideas vibraban con cada golpe de pedal. No quedaba ni un músculo inmóvil. Pero que bonito fue.

Siguieron pasando kilómetros y kilómetros, hasta un nevo subidón no por el desnivel o inclinación sino por la adrenalina que te subia hasta las orejas. Se alzaba ante nosostros un tramo de carretera digno de las mejores etapas cicilistas del tour. Estaba viviendo en mis propias carnes lo que tantas veces habia vivido en mis tiempos mozos en el duermevela de las siestas de verano, con la mejilla sudada tirado en el sofa y ante el televisor, viendo como “Perico” o “Miguel” pasaban entre el gentio en subidas epicas como las del Tourmalet o del Alpe d´huez.

Tan solo un pasillo de apenas un metro hacia ascender a todos los partcipantes en fila india, entre aplausos animos y música a tope. Epico.

Pasaron 5,35 minutos sobre la bicicleta, pero me parecieron tan solo unos minutos. Ciento ochenta kilómetros de esfuerzo que se resumen en un sueño del que se despierta en dos ocasiones, cuando nuestras y nuestros animadores particulares, esposas, amigos te gritan al pasar.
Que bonito es. Solo por eso merece la pena. Para ver como te quieren, como sufren contigo.

Solo yo como ningún otro podia permitirse tener en cada uno de esos momentos tener los pelos de punta (ya que creo que fui el primer finisher peludo de la historia, sin duda un merito al alcance tan solo de unos pocos, de una elite, de una especie en extinción...)

Y llegó la carrera, la maratón,

Que dureza. Primera vuelta en volandas, cerca de los mios, caras alegres, ritmo alegre. Y casi al final de la primera vuelta, el primer regalo, mi primera pulsera, que ganas tenia de lucirla, y que iluso era.

Siempre te explica todo el mundo, que conforme te van poniendo pulseras, menos te queda. Una vuelta igual a una pulsera. Pero lo que tan solo un iroman sabe, es que cada pulsera pesa una enormidad.

No se bien de que tejido estan hechas. Las tengo en casa y curiosamente o pesan hoy apenas unos gramos, pero os puedo jurar, que en cuanto me pusieron la primera era como si tuviera que arrastrar sobre mi a una fornida teutona.

Alli empezó mi verdadero IM. Los musculos al límite, de las piernas, de la espalda...todo me dolia. Un dolor intenso en la planta del pie, me obligaba a pisar de lado y con cada metro que pasaba con cada paso que daba se me iba congestionando el recto de la pierna derecha.

Me busqué a un aliado, y ese fue mi gorra. La gorra que sin hacer sola me coloqué para que me pudiesen distinguir desde lejos (ya que uno de los mayores problemas de los suporters es localizarte), se convirtió en mi salvación.

Me ajusté la gorra a la cabeza, baje la visera para que apenas me permitiese ver un par de metros por delante de mi pisada y a correr... ese era mi mundo...dos metros cuadrados por delante mio...y lo complicado se tornó facil...un metro, otro metro, hasta mas de 42000 metros.

Iba coleccionando pulseras, y con cada una me volvia más egoísta y desconfiado, cuando tenia la segunda queria la tercera y cuando tenia la tercera, queria la cuarta...y cada pocos minutos, entre zancada y zancada me miraba con el rabillo del ojo el brazo, y contaba, una...dos...tres, y al poco tiempo volvia a contar...eran mi mas preciado tesoro, si hubiese perdido una habria caido fulminado...pero ahí estaban, conmigo, a mi lado....hasta un total de cuatro.

A cada paso por cerca de tus seres queridos te preguntaban, como estas? Y te escudriñaban cada gesto de tu rostro, cada movimiento de tu cuerpo, cada muestra de debilidad, y te sonreian...y te veian sufrir; pero ellos sufrian mas que tu...por ti.


- Monica....aneu cap a la arribada...que aixó ja está....


Tu, solo tu y la alfombra roja. La conversión en realidad de un sueño gastado de tanto pensar en el. La apoteosis de ser un finisher. De ser un poco mejor. De llegar a un sueño compartido con tus amigos.

El IM es un resumen de tu vida, de cómo eres, de que haces, de cómo piensas, de cómo afrontas tus retos personales, de lo que eres capaz, de cómo quieres a tus amigos, de cómo quieres a tus seres queridos.

Un paso más hacia nuevas aventuras, por que los retos se hacen pequeños cuando tienes a tan buenos compañeros de viaje.

Gracias de corazon a todos los que habeis compartido mi aventura.
Gracias de corazon a todos por dejarme vivir vuestra aventura como si fuera la mia



- ¿Español? ¿Español?
- Si...
- Aló Tomas. Felicidades.
- Gracias
- ¿Cómo tu estar?
- Cansado pero bien
- Yo voy te acompañar hasta Athlets garden
- Estoy bien, no es necesario...
- Yo voy te acompañar no preocupes

5 comentarios:

Javier Maya dijo...

CELESTIAL!!!!! Pequeño gran hombre cargado de una infinidad de dulces y agradables sorpresas.
¡¡¡¡CELESTIAL TOMÁS!!!!

Luis Enrique dijo...

Maravillosa crónica !!!!!!! Te felicito. Me encanto lo del peso de las pulseras......que ruin te sientes cuando no tienes ninguna...mi tesoooooooooooorooooo como diría Gollum.

Fran dijo...

Gran crónica Tomas, y felicidades por tu gran carrera, IMPRESIONANTE!!! Gracias por tu abrazo cuando llegue a meta, casi lloro!!!jajaja muchas gracias por todo y me siento orgulloso de conocerlos a todos!!!! un cordial saludo!!!!

felipe dijo...

Enhorabuena,Tomas...si bueno fue tu Ironman,ha sido mejor tu cronica de èl.
Dices verdades como puños y me he sentido reflejado en muchos de tus comentarios.
Ojala en Klagenfurt nos coordinemos mejor para salir juntos todos en el agua y asi por lo menos los golpes que nos demos sean mas cariñosos.
Saludos Tomas.

Antonio Fraga dijo...

Muy bonita y emocionante la crónica.
¡COÑO! ME PUERO POR ESTAR YA EN LANZAROTE!!!!!
Un saludo